| El Cockpit |
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2007-11-30@545 |
Parece que todos los frikis que nos gusta la informática y el bricolaje, tenemos siempre dos proyectos ineludibles. Antes o después, acabamos por construir una máquina recreativa o mamecab y una cabina de pilotaje para jugar a los juegos de conducción. La verdad es que si he tardado tanto tiempo en hacer esta última es por una razón de lo mas simple: no me gustan los juegos de conducir (el GTA no cuenta como juego de conducir
).
El empujoncito me lo ha dado mi bro, que recientemente ha sido obsequiado con una PS2 (si, la 2, lo de ser un “late adopter” debe ser de familia) y algún que otro juego de coches y como a el si le gustan y ha sido su cumpleaños, pues me ayudó con el tema de elegir regalo y le he fabricado una cabina de pilotaje, para que no tenga que jugar tirado en una alfombra en el suelo.
Las especificaciones no estaban muy claras, pero al final llegamos a la conclusión de que debía ser algo “ligero” y que no desentonase demasiado con el resto de la decoración de la habitación donde lo iba a colocar y con una posición de conducción mas de F1 que de rally. Esto, y un presupuesto limitado, descartaban directamente ciertas monstruosidades que la gente super colgada con los juegos de coches, se construye por el mundo.
Lo primero era conseguir un asiento. El elegido fue un asiento de un Ford Probe que por el estado en el que me lo trajeron a casa debía haber pasado por algún incidente que involucraba unos cuantos ‘G’ y otras fuerzas de torsión. La regulación del respaldo no funcionaba demasiado bien y el asiento parecía estar descoyuntado, así que lo desarmé para ver si podía arreglarlo. Encontré el problema pero no podía solucionarlo así que lo dejé en una inclinación cómoda pero fija. Aun así se podía regular la altura del asiento y también la distancia del volante.
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A partir del asiento pude hacer el diseño del prototipo, primero en el Flash (es que es el único programa de dibujo vectorial que se manejar) y de ahí a cartón. Ajusté todas las piezas que me salían para que pudiese cortarlas de un único tablero de madera de pino macizo de 12mm (ligereza, precio…
) y me fui a mi almacén de confianza a comprarlo.
Después de varios ajustes de fallos en el diseño, algunos tan flagrantes como el hecho de que con la balda del volante colocada era imposible salir del asiento, corté todas las piezas, 18 en total, usando las plantillas de cartón que había fabricado. Hice los orificios correspondientes a los tornillos de montaje, ya que el mueble debía ser desmontable para poder transportarlo, hice también los orificios para los espárragos de unión entre piezas y con la fresadora repasé todos los cantos vistos para eliminar las aristas.
Al acabar esta trabajosa fase monté el mueble para ver como iba quedando y para pulir la ubicación definitiva de algunos elementos, como la posición de los pedales, el reposapies de gomaespuma para los talones y la inclinación de la balda donde se coloca el volante, a gusto del consumidor, que vino a casa a “probarse” el modelito.
Por último vino el tratamiento de la madera, después de lijar, limpiar y unas capas de goma laca y betún de judea mas tarde, la cabina quedó envejecida, como si fuese un mueble antiguo.
Y ya para guinda del pastel, me puse a fabricar un Bass Shaker casero para el asiento. Un bass shaker es una especie de altavoz de graves que no produce sonido sino vibración, y que le da un mayor realismo a los juegos de coches y aviones transmitiendo las vibraciones del sonido del motor al asiento. Pero vamos, si habeis leido mi post anterior, no necesito decir mucho mas acerca de este tema
El resultado es el que se puede ver en las fotos. Como le dije a mi hermano, solo se necesitan una llave allen del 5, 15 minutos y un poco de espíritu IKEA para montar la cabina.

































